Ya en esta semana fue muy rápida y en donde desde el día miércoles 13 al viernes 15 se llevó a cabo la celebración de fiestas patrias en el colegio, la cual llevaba por nombre "EL CEM CELEBRA A CHILE".
Miercoles 13: Campeonato de cueca: Este día fue muy enriquecedor, me toco entregar los números a las parejas participantes, ayudar a los niños más pequeños a ingresar, ubicar a los alumnos, y posteriormente bailar un pie de cueca con los alumnos que nos iban sacando a los profesores.
Jueves 14: Comienza el primer día de presentaciones con los alumnos de educación parvularia y 2° ciclo, en el cual uno de mis cursos asignados (6° Básico) presento su baile. También me toco coordinar ingreso de apoderados, despejar los pasillos para el paso de los alumnos y atender solicitudes de alumnos y padres con movilidad reducida.
Viernes 15: Este día presentaron los alumnos de 1° Ciclo y Enseñanza media, de esta forma presentan todos los otros cursos asignados (1° y 2° Medios). Este día me toco estar a cargo de los apoderados que estaban vendiendo en la ramada ubicada a un costado del gimnasio, estar al pendiente del ingreso de los alumnos que continuaban en clases para que no ingresaran al sector donde se estaba llevando a cabo el evento.
Esta semana fue muy distinta a cualquiera debido a que en ninguna de mis practicas me había tocado vivir unas celebraciones como estas, es enriquecedor ver como los alumnos se esfuerzan por que si baile les salga bien, tienen esos nervios de que están sus padres mirándolos, y pierden el foco de la nota, es importante observar la felicidad en la que bailan, donde al finalizar la frase más repetida fue "profe quiero bailar de nuevo". Esa sensación de que todo ese esfuerzo de aprenderse una coreografía fue valorado y aplaudido por sus padres, genera un aprendizaje enriquecedor, ya también desde el punto de vista de la organización ver como todo el departamento de educación física se movilizo, nos hicieron parte a todos los alumnos practicantes y sentir que si somos uno más dentro de ese equipo en donde ninguno sobra, y que hasta la tarea que parece menos significante tiene un gran valor.